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La astrologia y sus principales conceptos
Será cuestión evidente afirmar que en el presente artículo, dedicado en su totalidad a la astrologia, no podremos hacer más que algunas aclaraciones y referencias generales. Se trata de un artículo introductorio, cuya intención fundamental es explicar, de modo claro y ameno, la esencia del conocimiento astrológico; nada más, nada menos.
Pues bien; preguntémonos entonces: ¿Qué es en realidad la astrología? Y nótese que hemos apelando a la expresión “en realidad” porque ocurre que existen muchas personas que, si bien afirman tener absolutamente claro lo que aquella palabra quiere decir, en realidad no tienen la más mínima idea de lo que dicen. Pero está bien; con fines puramente aclaratorios detengámonos, primero, un instante, en la consideración de los mitos y malentendidos más comunes, después habrá tiempo para ponernos correctos.
En líneas generales la opinión popular ve en la astrologia, antes que nada, una tipo de conocimiento cuya intención fundamental es la de llegar a predecir el futuro de las personas. Se sabe, asimismo, sí, que la herramienta de que se hace el conocimiento astrológico es la disposición de los astros del sistema solar. También se sabe que de acuerdo al momento del año que uno haya nacido, ha de corresponderle uno de los doce signos zodiacales. Luego será cuestión de ir a comprar el diario del domingo y leer lo que me espera para la semana, o llamar por teléfono y esperar que, en un segundo, alguna operadora me diga la quinta esencia de mi destino.
OK; ya ha sido suficiente. Es una verdadera alegaría para nosotros tener la oportunidad de expresarles, en el presente artículo, que la gran mayoría de esas creencias populares no tiene absolutamente nada que ver con la realidad. Muchas de esas opiniones contienen, es cierto, algunos elementos que sí, efectivamente, hacen al estudio astrológico, pero en la generalidad de los casos las cosas han quedado fuera de todo contexto y, por lo tanto, no son buen reflejo de lo que en realidad quieren significar. Vayamos paso a paso.
Ahora seremos nosotros los que demos una respuesta a la antes hecha pregunta de “¿qué es la astrología?”, no ya las voces anónimas del saber común. Decimos que se trata una forma de conocimiento cuya verdadera intención está en permitir a la persona conocerse mejor a sí misma; conocer cuáles son las fuerzas y esencias que la componen. Se trata, entonces, desde la perspectiva más esencial, de un camino de auto-conocimiento, en el que el individuo busca encontrar las verdades que hay en su vida. Luego, cuando se habla del futuro, se debe a la correcta posibilidad de apreciar todo lo que recién hemos mencionado. En ningún momento ha de creerse que el tipo de conocimiento que aquí tratamos le quita “libre albedrío” al hombre. Todo lo contrario, su única intención es ayudarlo en el innegable hecho de que será el quien deba tomar todas y cada una de las decisiones de su vida.

Veamos un ejemplo. Supongamos que alguien tiene que rendir un examen muy difícil en la facultad; uno de esos que de aprobar o reprobar pueden modificar considerablemente todo un devenir profesional. ¿Qué puede decirle la astrologia a dicha persona? Y veremos que las cosas son mucho menos rígidas de lo que se cree. En ningún momento un buen astrólogo podrá decirle a dicho sujeto: “No te preocupes, seguro que va bien”, como así tampoco: “Estas condenado al fracaso”. El hecho de que al estudiante le vaya bien o no va de la mano -obviamente- de cómo esté él preparado y dispuesto a rendir su examen. Lo que un asesoramiento astrológico sí podrá llegar a decirle es qué efectos produce el examen en su conciencia. Puede decirle: “En el fondo no quieres aprobar porque no quieres dedicar el resto de tu vida a tal o cual disciplina”, en cuyo caso no sería para nada difícil que al estudiante le vaya mal (en pos de un auto-boicot). Si hay algo que sí puede hacer la astrología es tratar de ayudarnos a dilucidar cuáles son las cosas que en esta vida sabemos hacer bien y cuáles no. Pero se trata, simplemente, de ayudarnos a conocer nuestra propia vida, no de llenarnos de sentencias rígidas. La diferencia entre la opinión popular y la nuestra es el hecho de la gente piensa que, mirando los astros, podemos saber qué nos va a pasar. De ninguna manera; solo se trata de ayudarnos a entender quiénes somos nosotros y desde ahí, desde el conocimiento, ser capaces de hablar del futuro. Todas las posibilidades que conoce el futuro están -en germen- en nuestra vida presente. El tiempo es una ilusión; la astrología es una forma de conocimiento más allá de toda variable temporal.

Por lo que hace a las herramientas a que este tipo de conocimiento apela, la más importante será la carta astral (ver artículo “Carta astral”). Cuando uno cree en la astrologia esta reivindicando la idea de que lo que pasa con el sol, la luna y los planetas del sistema, repercute profundamente en las personas; que es importante para ellas saber interpretar lo que en el cielo se ve.

Por último. Acaso muchos de los lectores este sorprendidos porque en el presente artículo nada hemos dicho de ninguno de los signos zodiacales (cosa que sí haremos en futuros artículos). Lo que ocurre es que la astrología no está puramente limitada a la concepción clásica que de ella se tiene. Miles son los pueblos, en la historia de la evolución de la humanidad, que han apelado a ella para tratar de ganar conocimiento sobre la existencia. Mucho antes que Grecia o Roma; por ejemplo: los mayas, las tibetanos, los antiguos mesopotámicos...
Por muy controversial que pueda ser hoy en día, la astrologia siempre será una de las formas de conocimientos más antiguas y profundas de la humanidad. Luego, más allá de ese hecho, cada uno podrá opinar como mejor le parezca; ningún sentido tendrá tratar de convencer a alguien que no cree de que crea. Lo mismo ocurre, obviamente, en el caso contrario.
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