Es verdad que ya habíamos mencionado esta capacidad en el comentario de signos anteriores (Tauro o Aries por ejemplo), pero en ningún caso la cosa es tan extrema como aquí. Cuando hablamos de la gente de Escorpio nos referimos a individuos que ponen en el acento en realizarse. Entienden que si uno no es capaz de efectivizar aquello que sueña y anhela todas sus relaciones con la otredad estarán condenadas al fracaso. Son de esa gente que se ha tomado muy en serio la romántica frase de “debes pelear por tus sueños”. Y no lo decimos de manera negativa, todo lo contrario, los de Escorpio ven sus capacidades plasmadas en el mundo concreto; en sus empresas, sus creaciones, sus investigaciones, sus viajes, en fin, sea lo que sea. Pero esta actitud de profunda empeño en la realización de la voluntad guarda, a su vez, algunas peligrosas trampas. Acaso venga bien, para explicar lo que sigue, apelar a un libro de Herman Hesse cuyo titulo es Siddharta (que cuenta, a modo de novela, la vida de Buda). En el último de los capítulos el anciano Siddharta se encuentra con quien otrora, en su mocedad, fuera un amigo inseparable: Gobinda. En los días de juventud aquellos dos “principitos” se habían lanzado al mundo en busca de la iluminación y la verdad, lo que, al fin y al cabo, constituía su gran objetivo. Mientras Gobinda rápidamente optó por seguir las enseñanzas de un maestro determinado, Siddharta reivindicó la necesidad de seguir su propio camino. Luego de muchos años sin verse, por cuestiones ajenas a la voluntad conciente de cada uno de ellos, ambos amigos vuelven a reunirse. Gobinda nota, inmediatamente, un brillo especial en el rostro de Siddharta y, entendiéndolo como alguien que ha sabido encontrar efectivamente la iluminación, le pide que por favor le dedique algunas palabras. “Yo nunca he dejado de buscar”, le dice a Siddharta. A nivel laboral, en plena concordancia con lo que destacamos antes, la gente de este signo se caracteriza por hacer efectiva cualquier cosa que ella misma u otros le propongan. Los de Escorpio suelen ser muy buenos empleados, pero es necesario dejarlos hacer lo suyo; si uno los controla desmedidamente solo se logra coartar sus capacidades de realización. Son, asimismo, grandes compañeros de trabajo. Por lo que hace a las relaciones afectivas, a los de este signo les gusta aquello que dura. No tienen gran interés por las relaciones que sucumben por el paso del tiempo. Las personas de este signo van siempre detrás de cosas grandes; los amoríos tempestuosos y los amigos de charla espuria no están hechos para su carácter. Ponen todas sus energías y esmero en lograr que la pareja o la amistad funcionen bien.
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