Al hacer una sucinta referencia de las particularidades negativas de este signo, vale la pena destacar que los de Geminis no se conocen del todo bien a sí mismos. Esto suele acarrearles confusiones de porte considerable. A veces, cuando pensaban que todo estaba en su lugar, encuentran que desean ir por nuevos rumbos. Si tuviéramos que decirlo de forma paradigmática (vale aclarar que los paradigmas son herramientas de análisis teórico cuya intención es demarcar una esencia que realidad, en el mundo concreto, siempre está mezclada con otras); los de Géminis tienen dificultades para entender, ellos mismos, qué es lo que en realidad quieren. Las posibilidades de combinar los factores del contexto hacen que, muchas veces, no sepan diferenciar claramente las identidades. Ven las partes con una claridad inigualable, pero es a nivel del todo donde pueden llegar a encontrar confusión. Hay que recordar aquella voz popular que reza: “Los árboles no nos permiten ver el bosque”. Sabiduría que los de Géminis necesitaran -y, si se lo proponen, podrán- adquirir. A nivel profesional los de este signo no conocen limitaciones. Son el paradigma de las capacidades multifacéticas; una verdadera “navaja suiza”. Aptos para desempeñarse en, prácticamente, cualquier empresa o proyecto, tienen suma capacidad para retocar las concepciones ajenas. Sus ojos saben posarse allí donde descansa, inadvertido para los demás, algún oscuro detalle. Son idóneos para la planificación estratégica. Otra gran virtud de la gente de este signo (de suma importancia a nivel laboral) es su excelente capacidad comunicativa. Saben expresar y entender rezones, lo que los hace muy buenos compañeros de emprendimiento.
En las relaciones afectivas suelen ser verdaderamente cambiantes. Esto les viene de la mano de lo que ya supimos decir antes; no se conocen del todo bien a sí mismos. Cuando uno empieza una relación amorosa con alguien de Geminis, siempre conviene apelar a la prudencia. El paso a paso ha de ser un valor importante. Cuando uno mismo no sabe lo que quiere termina engañando, sin querer, a los demás. Esto puede llegar a terminar en un verdadero drama emotivo ¿Qué hacer, entonces, con esta dicotomía interna? Responder esta pregunta es, a la vez que muy sencillo de escribir, muy difícil de implementar: recordar que el cambio permanente es una forma terrible de cobardía. Los de este signo solo lograrán superar sus miedos si se conectan con sus capacidades de “hacer”. Hacer en el estricto sentido de concretar; no dejar que las cosas se esfumen en los turbulentos duelos entre la conciencia y la inconciencia. Bella es -de gran aplicación a la gente de Géminis- la historia de la novela “El varón rampante” del escritor Italo Calvino. Habla de un niño que de pequeño, luego de una disputa con sus padres, decide trepar a los árboles y no bajar jamás. La historia es la de un individuo que hace efectivamente lo que dice; nunca vuelve a poner un pie sobre la tierra. Es la idea de que cuando uno opta por algo ha de atenerse a esa opción y encontrar en ella un significado a la vida. La existencia humana no tiene, por sí sola, ningún tipo de sentido; son los individuos los que han de crear el sentido de sus vidas. Si uno se la pasa desconfiando de lo que produce nunca se puede llegar a concretar nada; esa es la más terrible forma de infelicidad. Decimos entonces a la gente de Geminis: Unifiquen su alma, fundan los opuestos que en ustedes conviven, aprendan a matizar. Las dos voces que habitan su alma no han de ser escuchadas; no son la suya propia. ¿Quiénes son ustedes? Si aprenden a responder esta pregunta su tarea estará cumplida. Serán la luz que brille en todos los rincones oscuros del insondable universo. |
|
|
Magiaguia.com ~ todo el contenido de este sitio se halla debidamente registrado
Prohibida su copia total o parcial sin el consentimiento de su autor | contacto