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Sagitario: análisis del signo
El signo zodiacal de Sagitario les corresponde a todos aquellos que han nacido entre el 23/11 y el 21/12.
Si tenemos que decirlo desde un abordaje general, la gente de este signo se caracteriza por ser sumamente capaz a nivel del entendimiento. Lo que queremos decir es que se trata de personas muy inteligentes a la vez que intuitivas. Esta combinación, que en Sagrario se presenta a nivel paradigmático, les da la posibilidad, a todos los de este signo, de tener un conocimiento muy amplio de la experiencia de la vida. Y si hay algo que la astrología sabe perfectamente, es que el conocimiento, cuando es genuino, acarrea consigo la felicidad y la paz duraderas. No hablamos del conocimiento en tanto inteligencia por si sola, como así tampoco hacemos referencia a la erudición. El verdadero conocimiento está relacionado con entender, no con repetir; con saber qué es cada cosa y qué lugar ocupa en el concierto de la existencia.
Lo dicho anteriormente está, a su vez, sustentando por la simbología gráfica de sagitario. El de este signo es, en cierto sentido, medio animal y medio humano. De la mano de su animalidad le llega la posibilidad de conectarse con las cosas a nivel instintivo. En los animales todo el conocimiento está relacionado con los instintos y, entonces, con la intuición.No se trata, aquí, de aislar las distintas variables que componen un tema para después reunirlas de forma ordenada. No es la comprensión sistemática, a que solo puede aspirar la mente, se trata, como ya dijimos en otros artículos, de un conocimiento “de todo cuerpo”. Una intuición es siempre, como decía el filósofo francés Henry Bergson, un todo. Eso no quiere decir, sin embargo, de ninguna manera, que los de este signo no sean inteligentes. Ya lo dijimos al principio: a la vez que intuición poseen, sí, mucha capacidad de abstracción racional. Para Sagitario el conocimiento empieza como una sensación intuitiva y termina (aunque no necesariamente) en una idea ciento por ciento racional.
Pero las capacidades cognitivas de la gente de este signo son susceptibles, como ocurre siempre, de ser analizadas a la luz de la negación. Las particularidades negativas de Sagitario vienen de la mano de dos aspectos fundamentales; su ego y su falta de practicidad.
A nivel esencial, se trata de personas con una idea de sí mismas sumamente desarrollada. Se buscan a sí mismos en todos lados y, lo peor de todo, es que se las arreglan para encontrarse. Es como si no pudieran concebir una existencia más allá de la suya propia. Este problema de egocentrismo acarrea no pocos sufrimientos; los sagitarianos tienden a sentirse en pugna con la alteridad, porque creen que ellos mismos son la medida de todas las cosas. Por lo que hace a su falta de practicidad, aquella se debe en gran medida a sus capacidades. Equipados con las herramientas para un conocimiento pleno, suelen “elevarse” demasiado. En actitud francamente arrogante llegan a despreciar las cosas de todos los días, convencidos de que la verdad está “más allá”. Probablemente no haya nada más peligroso que está mezcla de capacidades cognitivas y egocentrismo. Si los sagitarianos ponen sus herramientas al servicio de su arrogancia, solo les quedará una vida solitaria e infeliz.
A nivel profesional, los de este signo tienen dotes especiales para la docencia. Se trata de pedagogos por naturaleza. No solo porque ellos mismos son capaces de alcanzar un conocimiento pleno de cada cosa que enseñan, sino porque pueden, también, transmitirlo de forma amena y clara. Se tratará de esos profesores que hacen fácil lo que parece difícil. Sus capacidades de entendimiento pueden ayudar considerablemente al prójimo y, así, reportarle grandes felicidades. El de sagitario no es intelectualmente egoísta; siempre estará dispuesto a tener una charla con quien sea. Eso sí; para aportarle una idea hay que aprender a tener mucho tacto, de otra forma su arrogancia los puede convertir en unos verdaderos necios.
En las relaciones afectivas se trata de esa gente que uno considera especial. La distinción de los de este signo viene de la mano de que son grandes “compañeros/as del alma”. A la vez que confesores seguros, que bajo ninguna circunstancia ventilarán secretos, se trata de consejeros siempre buscados.
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Tienen el don de ayudar al prójimo a sanar las heridas de su espíritu en tanto pueden ayudarlo a entender cosas que de otra forma no ve. Sin embargo, como ya dijimos más arriba, el gran ego de estos individuos puede transformarlos en gente sumamente cerrada. Muchas veces, si uno está hablando con alguien de este signo y quiere aportar una idea distinta, tiene la sensación de que no están escuchando. Pues bien; esa sensación no está lejos de la realidad.
La idea que uno tiene de sí mismo es una de las cosas que más define la vida de una persona. Si esa idea es demasiado grande, tiende a suceder que el resto de las cosas se ven como pequeñas e insignificantes. ¿Qué puede encontrarse en ese estado de soledad total? Absolutamente nada; desprestigiar las cosas implica desprestigiar la vida y la existencia. |
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