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Hechizo para la amistad
En el presente artículo dedicaremos nuestra atención a tratar de exponer cuáles son las herramientas de que dispone la magia (en tanto forma concreta de poder; no hablamos de la magia como ilusionismo) para ayudar a establecer y mantener las relaciones con los amigos sanas y prosperas. O sea; halaremos de hechizos para la amistad.
No quisiéramos, sin embargo, empezar el desarrollo sin antes detenernos en una consideración fundamental. Cierto es, como se verá, que la magia tiene no pocos hechizos referidos a las amistades, sin embargo, de acuerdo con el más esencial de todos los sentidos comunes, sería un grave error llegar a considerar que la totalidad de una amistad puede llegar a funcionar gracias al tipo de poder que aquí expondremos. La magia puede ayudarnos a hacer propicias las características que favorezcan una relación armoniosa, pero mucho más importante será involucrar el cariño, el respeto y la lealtad en dicha relación. Los hechizos para la amistad pueden ser muy útiles, pero es fundamental decir que esos hechizos no transforman a un mal amigo en un buen amigo. La cierto es que no existe ninguna disciplina (científica o mágica) que pueda reemplazar la esencia de una persona.
Aclarado todo lo anterior es que decimos (para dejarlo bien claro): los hechizos para la amistad ayudan a propiciar ciertas circunstancias que, en líneas generales, pueden promover a establecer un vínculo entre amigos. Nada más, eso es todo.
Hora bien; habiendo superado ya el primer momento de las consideraciones preliminares ha llegado la hora de entrar en tema. Y, como era de esperarse, tendremos que empezar por tratar de entender qué significa, para la magia, la amistad. Veamos.
Cuando uno busca un amigo está buscando alguien con quien poder complementarse. Se trata de contar con alguien que, en cierto sentido, nos pueda dar aquello que en soledad nunca tendríamos. Si estamos tristes necesitaremos que un amigo nos dé apoyo y entusiasmo, si estamos felices querremos compartirlo con él, si estamos confundidos esperaremos una palabra que nos ayude a mejorar. Lo decimos de vuelta: una buena con las amistades -a diferencia de una mala- es siempre una relación de complementos; dos personas se unen afectivamente (como amigos) porque saben que su unión los hace más fuertes. Así, desde una primera perspectiva y siempre de acuerdo con la visión mágica, tener amigos es mantener una relación de sano intercambio energético. “¿Intercambio energético?” Si, exactamente: “intercambio energético”. La magia (que aquí se relaciona con otra gran cantidad de disciplinas no científicas) considera las relaciones entre personas como un acto de intercambio de energía esencial. En la amistad, si las cosas funcionan bien, se trata de dar la propia energía al prójimo y, a la vez, verse abierto a recibirla.
Ahora bien; para que el complemento se dé de forma completa es necesario que aquellas energías que se complementan sean de naturalezas diferentes. Esto no quiere decir que uno no pueda tener amigos con los cuales compartir similitudes, pero lo cierto es que siempre se aprende (se recibe) más de la diferencia que de la igualdad. De esta manera, y apelando al trabajo con dos de los cuatro elementos fundamentales, la magia dispone de ciertos hechizos que permiten reunir y complementar lo que esencialmente es diferente. Veamos un ejemplo.
Requisitos:
Este es un hechizo que, aunque suele parecer muy raro, es de fácil ejecución y alta efectividad. No se necesita demasiado: dos vasos llenos de agua, un poquito de tierra limpia y una vela.
Procedimiento:
El procedimiento es de lo más sencillo. En primera instancia hay que reunirse con aquella persona con la que queremos realizar el hechizo; o sea: la persona con la que queremos unirnos en lazo de amistad. Se apagan las luces y se prende la vela. Luego, a la luz de la pequeña llama, se toma el poco de tierra y se la pone en cada uno de los dos vasos con agua. Por último, solo cabe beber dicha agua (que contiene un poco de tierra) prestando atención al fuego. Los “amigos” han de beber al mismo tiempo. Eso es todo.
Explicación:
La conjunción de los elementos agua y tierra permiten la fusión de esencias que, aunque dispares, son complementarias. El agua no es tierra y la tierra no es agua, pero sin embargo una necesita indefectiblemente de la otra; solo hay agua en la tierra (en el planeta tierra) y solo hay tierra gracias al agua (a la lluvia). De la misma manera, uno no es su amigo y su amigo no es uno, pero uno necesita del amigo como el amigo necesita de uno. El fuego sirve como elemento de cohesión; ilumina la conciencia en el momento en que se fusionan las esencias.
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