Hechizo para atraer la salud
En el presente texto enfocaremos la atención sobre los hechizos para mejorar la salud. Antes que nada, en pos de dejar las cosas absolutamente claras, será necesario recordar a los lectores que -¡bajo ningún punto vista!- la práctica de este tipo de magia debe evitar que los enfermos busquen algún tipo de ayuda médica.
No es poca la gente que, al tenerle terror al médico, acude a la magia para evitar una consulta. Sin embargo, en la vida el secreto está en aprender a complementar las cosas. Nosotros estamos absolutamente convencidos de que este tipo de hechizos ayudará a las personas a traer salud a sus vidas, pero eso no quiere decir que las ciencias médicas no puedan intervenir en el proceso. Cierto es que la buena ciencia médica descarta por completo los procedimientos mágicos, sin embrago, de manera radicalmente opuesta, la buena magia no descarta la ciencia.
Por otro lado, manejándoos todavía en el terreno de una aclaración introductoria, habrá que decir que la ejecución de los hechizos para mejorar la salud es sumamente compleja. En muchas de las culturas donde la curación estaba en manos de brujos y chamanes, eran estos, tras muchísimos años de aprendizaje y entrenamiento previo, los que se encargaban de realizar la curación. De modo que quien busque controlar este tipo de poder, en pos de utilizarlo para su propia ventaja, deberá tratar de aprender a ser -en cierto sentido- un chaman.
Pero como ustedes se imaginan, sería absolutamente ridículo pretender que, con este brevísimo articulo, nosotros pudiéramos enseñar tal cosa. De modo que los hechizos de magia a que aquí hacemos referencia solo serán practicables para unos pocos elegidos; gente que, probablemente sin saberlo, guarda la capacidad de conectarse con energías muy profundamente dormidas. No estará mal tratar de probar la suerte y ver si acaso uno mismo no es parte de ese estricto grupo de elegidos, pero tampoco habrá que frustrarse si las cosas no resultan del todo bien, de ahí que insistamos en la necesidad de la consulta medica tradicional.
En los hechizos y rituales referidos a mejorar la salud el practicante busca reunir las dos energías esenciales que hacen posible toda vida; la energía de la madre y la energía del padre, la esencia masculina y femenina de toda existencia humana. No nos referimos a “padre” y “madre” en tanto personas físicas sino, de manera diferente, en un sentido trascendente. Desde una perspectiva de la representación de cada una de estas dos partes, lo fundamental será saber que lo maternal está representado por la tierra y lo paternal por el cielo. Así, para dejar las cosas claras, lo que el practicante habrá de buscar es la fusión, en determinado individuo enfermo, de la tierra y el cielo. Allí donde estas dos energías coexisten equilibradas solo existe salud y vida; la enfermedad se debe fundamentalmente a un desequilibrio, desequilibrio que el practicante deberá aprender a restaurar. Veamos un ejemplo.
Requisitos:
-Debe realizarse en lugares apartados de todo ruido molesto. No puede ejecutarse en ciudades o poblados grandes, donde en todo momento uno está expuesto a la interrupción y la desconcentración
-El lugar de ejecución ha de ser un descampado; un lugar donde el practicante esté en estrecha vinculación con la tierra.
-En pos de incrementar el contacto, el hechizo habrá de ser ejecutado sin ningún tipo de calzado.
-Otro aspecto fundamental será tener una perfecta visión del cielo.
-Este hechizo ha de ser ejecutado en una noche despejada (el ciclo lunar no tiene mayor importancia).
-El practicante debe estar acompañado, como mínimo, del enfermo a quien se pretende sanar y otras dos personas (es conveniente que sean un hombre y una mujer). Si fuera el caso de que quien practica el hechizo es a la vez el enfermo solo será necesario estar acompañado de otras dos personas. Los acompañantes pueden ser más de dos.
-Deberán preverse los instrumentos y particularidades necesarias para encender una fogata de tamaño mediano.
Ejecución:
¿Qué es lo que, a primera vista, diferencia a los vivos de los muertos? ¿Qué es lo que pierden los enfermos que caracteriza a los sanos? La respuesta es muy sencilla: el movimiento. Vivir es moverse. Así, cuando se quiere restaurar la perdida salud de un enfermo hay que tratar de vincularlo nuevamente con la dinámica de la vida. Esa dinámica no es más que una “danza” entre la tierra y el cielo, que representan los opuestos de que se hace toda existencia humana. Así, no podía ser de otra manera, la única forma de reencontrar el equilibrio perdido es participando de la danza y, por lo tanto, es necesario que el practicante sepa danzar.
Dicha danza ha de llevarse a cabo en un lugar que reúna las características que enumeramos al referirnos a los requisitos. Allí se encenderá la fogata y será en torno a ella donde el practicante deba desempeñar su rol. Se trata de una danza que no sigue ninguna música que pueda oírse de manera convencional (con los oídos); hay que tratar de escuchar la música de la tierra y el cielo, el contrapunto de los opuestos. Esto es algo que -como ya dijimos- solo puede hacer muy poca gente. Una vez que ese movimiento se siente en el alma solo habrá que dejarse llevar. Por muy raro que parezca, el practicante no deberá tener ninguna idea en la cabeza; al participar de la danza de la existencia se conectará plenamente con todo. La tierra y el cielo saben perfectamente los propósitos que mueven al danzarín. Nunca se sabe cuanto puede durar la totalidad del acto, porque depende enteramente de la conexión que se tenga con las energías; acaso sean dos minutos, acaso sea una hora. Si todo sale bien la salud del enfermo se verá rápidamente mejorada.
|