Pues bien; al menos que se tenga una idea muy clara, en el sentido de querer aprender un determinado truco en particular, a todo aprendiz de mago ha de convenirle, preferentemente, empezar por el buen dominio de aquellos que se hacen con cartas (Ver artículo “Magia con cartas”). Nos referimos a la cartomagia en el más amplio sentido de la palabra, o sea: para hablar de aquellos trucos que se llevan a cabo con mazos de cartas varias, ya sean estos de cartas comunes o otros para tal fin diseñados (que tienen algún truco en sí mismos). Existen en el marcado una innumerable cantidad de libros de magia que enseñan a divertir y sorprender con el uso “mágico” de las cartas. Nosotros recomendamos una colección muy completa cuyo titulo es: “Cartomagia fundamental” del señor Vicente Canuto. Es una obra de varios volúmenes, extensa, detallada, que incluye en sus muchas páginas prácticamente todo lo que el aprendiz de esta disciplina ha de necesitar saber. El texto “Gran escuela de cartomagia” de Roberto Giobbi es, asimismo, una opción muy viable. El siguiente paso, una vez que se hayan dominado las cartas a la perfección (cosa que ha muchos le suele tomar la vida entera) quedará al libre albedrío de cada uno. Lo más común, por razones de técnica y complejidad, es continuar con el estudio de los trucos con monedas (ver artículo “Magia con monedas”). Recomendamos, fervientemente, el famoso y completo libro “Monedas, monedas… (y monedas)”, del excelente y prestigioso mago Juan Tamariz. Para los restantes tipos de magia la literatura sigue siendo, asimismo, sumamente extendida. En el caso del mentalismo, la celebre obra de Tony Corinada es, en detrimento de otras ofertas, uno de los pocos volúmenes que nosotros nos atrevemos a recomendar como buenos. Para los interesados en el siempre interesante mundo de la magia de sobremesa (en la que se apela a objetos muy diversos), Lewis Ganson ha escrito un excelente libro cuyo titulo es “Magia de cerca (El arte del ilusionismo de sobremesa). Por último, para aquellos que tienen inclinación por el arte del pick-pocket, solo tienen disponible (en español) la obra de Eddie y Rogger “Pick-Pocket”. Eso sí; esperamos que los procedimientos que allí se aprendan conlleven a actividades -pura y exclusivamente- de entretenimiento. Actualmente, y de la mano de una expansión definitiva de la tecnología de video, se ha instalado en la opinión popular la idea de que no es conveniente aprender magia con libros. Nosotros afirmamos que eso es un error. Cierto es que para aprender un determinado tipo de manipulación los videos son -por razones obvias- muy superiores a las cartas, pero de ahí decir que los libros de magia son inútiles hay un salto imperdonable. Los libros permiten profundizar en ciertas formas de conocimiento que en la dinámica de los videos nadie se atrevería a tocar. La historia de tal o cual truco, la otra del mago que lo inventó, las anécdotas que distintos ejecutores tienen para contar. La literatura mágica tiene las particularidades pedagógicas de toda literatura; en vez de presentar las cosas a plena vista crea imágenes en la mente del lector. Esa forma de aprender será siempre superior a cualquier otra. “¡Es más difícil!”, dicen algunos. Y sí, tienen razón; pero sea como sea, nadie dudará de aquello que se aprende con los libros tiene en la gente un efecto mucho más duradero que lo que se aprende mediante imágenes directas. La cuestión es simple; en la literatura el aprendiz debe encontrar su propio camino, mientras que en los videos todo está perfectamente delimitado. No estamos aconsejando que se desestime el aprendizaje con videos -¡de ninguna manera!-, solo nos limitamos a recomendar que no se deje de lado el estudio mediante libros. Por otro lado, la magia nunca ha sido una cuestión meramente técnica (los que no entienden esta verdad nunca llegan a ser buenos magos). Nosotros recomendamos, a todas luces, el gran libro de Francisco Garzon Céspedes: “Teoría y técnica de la narración oral y escénica”. En el se aborda el problema de cómo se debe presentar una ilusión. Desprestigiar este tipo de conocimiento implicará un desprestigio del arte de la magia en sí. El buen mago no es solo un individuo con destrezas para la manipulación, ha de ser asimismo un gran narrador y actor. |
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