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Introducción a los trucos de magia

Al momento de disponernos a hablar sobre trucos de magia, debemos aprender a tener en cuenta que esta expresión, hace referencia la magia en tanto una actividad que aspira al entretenimiento y la recreación del prójimo.

El motivo esencial de dicha aclaración viene de la mano de la palabra “truco”. “Truco”, es una palabra que se refiere la capacidad técnica de un individuo para sorprender positivamente a otro a través de la posibilidad de hacer acontecer un hecho maravilloso e inexplicable. El truco de magia es, entonces, en el fondo, una artimaña antes que un verdadero poder; un determinado movimiento, por ejemplo, que sorprende a quien sea que nos está observando.

La importancia de esta aclaración es de suma importancia, en tanto en el mundo existe mucha gente que piensa que sí, efectivamente, se puede hacer magia sin la necesidad de hacer trucos de magia. O sea: mientras el que reconoce que hace trucos de magia ya está admitiendo, inmediata e implícitamente, que él mismo no cree en la magia en tanto fuerza o poder concreto, el que dice “yo hago magia”, sin -nunca- llegar a mencionar siquiera la expresión truco deja las puertas abiertas para que la gente elija pensar lo que prefiera. Los buenos magos, por lo general, detestan a aquello novicios que utilizan permanentemente la palabra truco; tienen la fundamentada opinión de que así, quizás sin hacerlo a propósito, están socavando los pilares mismos del mundo de la magia.truco de magia

En la gran mayoría de las sociedades del pasado, la magia no estaba vinculada, de ninguna manera, con la idea de entretenimiento en pos de pasar un buen rato y nada más. Todo lo contrario; los ministros de la magia (como ser sacerdotes o brujos, por ejemplo) eran considerados los portadores de un inmenso poder; poder que estaba iba más allá del mero hecho de asombrar, que estaba relacionado, en gran medida, con la presencia de Dios en el mundo.

Pero la cuestión ha venido a cambiar notoriamente en las sociedades modernas. Con el advenimiento y el triunfo definitivo de las explicaciones científicas, los magos y hechiceros (que eran, en gran medida, la elite del pasado) han venido a quedar degradados, en la mente de la opinión general, al papel de meros entretenedores de fin de semana. La gente ya no quiere creer más en la magia; en la existencia de verdaderas fuerzas que, de forma misteriosa y no fácilmente explicable, hacen funcionar la existencia, prefieren ser los estáticos espectadores de lo que ellos consideran es un buen truco.

Pues bien, puede que nos guste o puede que no, puede que estemos a favor o que estemos en contra, pero las cosas son como son y están como están; la gente quiere ver buenos trucos y de eso, precisamente, es de lo que nos encargaremos, escueta y sencillamente, aquí.
varita magia

Para hacer un buen truco de magia lo más importante, primero, antes que nada, es atrapar la atención del espectador de forma nunca obvia. Es muy preferible, de hecho, no cabe ninguna duda, que se él o ella quien nos pida, porque se ha dado cuenta de que sabemos hacer magia, que le hagamos algunos trucos de magia. Esa situación (donde el espectador reclama al mago y no el mago al espectador), pone al ilusionista en una posición de poder en tanto al que observa; no somos los falsos vendedores de mercancías ilusorias, somos verdaderos poseedores de algo que la gente tiene necesidad de presenciar.

Saber hacer un truco de magia implica, segundo, luego de que nuestras capacidades han sido efectivamente requeridas, mantener al espectador, todo el tiempo, en un alo de misterio impenetrable. Para ello, lo más importante será nunca olvidar que, en gran medida, todo truco depende de la forma general en que se lo presente. El vestuario y las gesticulaciones del rostro, la forma de mover el cuerpo y mirar al público, la forma y la elección de cada una de las palabras. El mago (en tanto entretenedor) es, también, siempre, un actor; debe lograr que la gente se compenetre profundamente con los actos de su magia, debe ser convincente y creíble.
truco monedas

En tercer lugar vienen, solo depuse de que hemos sabido presentar las cosas de forma amena y apropiada, las capacidades técnicas. Los buenos magos nunca fallan en el truco. No hay que permitir, bajo ninguna circunstancia, que se vea “el as bajo la manga”. La técnica debe ser, entonces, necesariamente, limpia y no forzada; debe parecer que el mago está invocando sus poderes, no que está luchando contra una carta retobada o una moneda que no se quiere dejar empalmar. El secreto de la técnica está, obviamente, en la repetición y la practica casi frenéticas. Los trucos de magia deben parecer, entonces, verdadera magia.truco de magia

En toda obra de arte en que el tiempo es un eslabón a tener cuenta (y a nadie ha de caberle la más mínima duda de que hacer trucos de magia es un verdadero arte), el final del acto es, con mucho, una de los aspectos más importantes de todos. Si un truco, que ha sido impecablemente presentado y ejecutado, en el que el mago ha ejercido una buena influencia sobre el espectador, no tiene un buen final, entonces, mucho lamentamos decirlo, las cosas no saldrán tan bien como se esperaba. Desde la música hasta el cine, desde la literatura hasta el teatro; el final debe de ser impactante: después de todo es aquello que la audiencia ve por último, aquello que ha de llevarse mejor memorizado a casa. ¿De que sirve hacer bien las cosas durante todo el recorrido, si al momento final no sabemos como concretarlas de forma que cumplan con su esencial cometido? Si una buena finalización, ningún truco de magia imperará sobre el espíritu de los espectadores: es, si se quiere, un poco, como la importancia de los fuegos artificiales del final.

Por último queremos darte aquel de los consejos que, probablemente, si recién te inicias en el mundo de la magia, ya te hayan dado todos los que tiene más y mejor experiencia que tu: nunca -¡¡¡jamás!!!- reveles cómo se hace tu truco de magia. Se trata, básicamente, de respetar aquello para lo que la magia existe; para que un mundo cuya capacidad de asombro se ve cada vez más restringida y maltratada, la gente recuerde que lo mismo es necesario el asombro que el conocimiento. Si revelas tu truco serás, en el fondo, no importa cuan bueno sea, un detractor de la magia.

 
 
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