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Truco con cartas: "Perdida en el mazo "

La mayor utilidad de esta ilusión en particular es que te enseñará un procedimiento fundamental que, luego, combinado con otros, te servirá para crear trucos compuestos y más complejos.

Para ejecutarlo tendrá que dominar algunas técnicas de manipulación básicas. Se necesita una baraja de tipo francesa que no tenga comodín. Expondremos el efecto y el procedimiento de manera conjunta.

-Entregas las cartas a algún espectador y le pides que proceda a mezclar como prefiera. Terminada la mezcla, tomas el mazo y procedes a extender el mazo sobre una mesa, con las figuras hacia arriba, procurando que cada una de las cartas se vea de manera clara y distinta. Con el pretexto de estar buscando el “joker” (que de todas formas no está ahí) recorres con la vista las cartas; lo haces de derecha (que ha de ser la parte inferior del mazo) a izquierda (parte superior). Debes memorizar las siguientes cartas: inferior (extrema derecha), suprior (extrema izquierda) y las número 5, 10, 15, 20 y 25.

-Apelando a tus capacidades teatrales te extrañas de no haber podido encontrar el comodín. Reúnes las cartas nuevamente y procedes a dejar el mazo apoyado, boca abajo, sobre la mesa. Realizas un corte de modo que al levantar el paquete superior no quedan más de siete u ocho cartas sobre la mesa. Una vez que tú has terminado el corte, le pides a algún espectador que realice otro.

-Con el corte del espectador se logra que las cartas memorizadas vayan a parar, necesariamente, al centro del mazo.

-Solicitas al espectador que te está ayudando que tome la carta que ha quedado por encima de todas las demás (la que está arriba del mazo) y le pides que se la muestre a todos los demás espectadores. Luego, dicha carta habrá de ser reintroducida al mazo por el centro.

-Miras las cartas por el lado de sus figuras y procedes a encontrar la primera de las cartas que tú habías memorizado. De ahí, como las que memorizaste a continuación estaban separadas por quintos, puedes ubicar rápidamente las demás. Ahora bien; entre cada una de las cartas que tu memorizaste encontrarás una separación de cuatro cartas, a excepción -lógicamente- de una y otra que estarán separadas (en ves de por cuatro) por cinco cartas. Eso quiere decir que la carta que vio y mostró el espectador es una de esas cinco.

-Realizas un corte que deposite las cinco cartas en cuestión en la parte suprior del mazo. Debes procurar recordar los números y los palos de esas cinco cartas. Terminado todo lo anterior procedes de la siguiente manera: llevas el mazo bajo la mesa y repartes las cinco cartas “dudosas” de modo que las dos cartas memorizadas pasen a ocupar la posición inferior del mazo, la tercera (contando desde arriba) la parte media, y las dos restantes se dejan donde están, o sea, arriba. La que se pone en medio ha de estar invertida con respecto a todas las demás. Sacas el mazo y lo divides en tres paquetes que, en la medida de las posibilidades, tiendan a ser lo más parecidos. En el primero estarán, en la parte suprior, dos de las cartas posibles; en el segundo (el central) estará la carta invertida; y en le tercero se hallarán las otras dos cartas. Al primer paquete se le pasan, de abajo hacia arriba, nueve cartas, al segundo no se la hace nada y al tercero se le hace lo mismo que al primero.

-Extiendes las cartas del primer montón sobre la meza y le preguntas al espectador si puede ver, entre ellas, las carta que había elegido. En el caso de recibir una respuesta afirmativa, tienes la posibilidad de ubicar los dos naipes que corresponden a ese grupo. Realizas un corte que ubique las cartas en cuestión de modo que una pase a ser la superior y otra la inferior de dicho paquete. Procedes a preguntar qué carta es la que el espectador había visto y, o bien procedes a dar vuelta la totalidad del paquete (de modo que se revela la inferior de todas las cartas), o bien das vuelta solo la primera (lo que, en realidad, es mucho más pintoresco).

-Si la respuesta con respecto al primer paquete resulta negativa (en el sentido de que el espectador no ve allí la carta que antes eligió), procedes a hacer exactamente lo mismo con el montón número tres.

-Si en ese tercer montón tampoco está la carta en cuestión, solo queda la posibilidad de que sea la que está, invertida, en el paquete del medio.

todos los casos, ya sea que la respuesta del espectador sea afirmativa en el primero, el segundo o en ninguno de los paquetes (en cuyo caso la carta es la del paquete del medio), la resolución de este truco es verdaderamente asombrosa.

 
 

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