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Magia con monedas: "el distraido"
Presentamos ahora un truco sumamente sencillo. Se trata, en realidad, de una variante nueva de presentación al tipo de ilusiones que ya hemos estado enseñando. Para el truco que enseñamos aquí valen las mismas reglas que para los demás; se necesita, sobretodo, buena manipulación de las monedas.
Efecto:
-El mago se dirige a la audiencia y comenta: “Por supuesto que ustedes no lo saben, pero en realidad yo siempre he sido un distraído. Acaso ustedes piensen que los trucos que yo realizo implican alguna astucia, pero yo les aseguro, sin embargo, que la gran mayoría de ellos me sale… ¿cómo decirlo?... De casualidad. Por ejemplo; verán que, de una manera para mí misteriosa, siempre pierdo dinero. No es nada gracioso; simplemente me ocurre que allí donde pongo el billete o la moneda, cuando vuelvo para tomarlo y pagar algo, no está. Acaso ustedes se rehúsen a creer lo que les digo. Pues bien, ¿quién será el valiente que me preste una moneda de poco valor?; diez centavos por ejemplo” (Y alguien de la audiencia debe prestar dicha moneda).
-El mago toma la moneda con su mano izquierda y la mira. Luego, de forma no demasiado grotesca, la levanta un poco en el aire para que el resto de la audiencia pueda ver que la moneda está realmente ahí. Explica: “Algo realmente sorprendente, que sirve de buen ejemplo a las calamidades que cotidianamente me toca sobrellevar, es que cuando deposito monedas en mi bolsillo estas desaparecen de forma misteriosa”. Dicho todo esto, el mago toma un marcador de tinta indeleble y se acerca (con el marcador y la moneda) hasta el lugar donde se encuentra el espectador que le facilitó el dinero. “Tenga su moneda y con este marcador realícele usted una marca cualquiera”. Una vez que la marca está hecha, el espectador devuelve la moneda y el marcador al mago y este regresa para ubicarse frente a la totalidad de la audiencia.
-Sin más, mostrando que tiene la moneda en la mano izquierda, procede a depositar dicha moneda en el bolsillo izquierdo. “Ahora bien”, explica; “muchos años de sufrir lo mismo me han enseñado a que cuando yo deposito una moneda en mi bolsillo izquierdo, si luego alguna eventualidad hace que la necesite, no debo proceder a buscarla en dicho bolsillo sino, distintamente, en… Bueno, de seguro les parecerá un tanto mágico”. En ese momento el mago procede a levantar su pie derecho y ¡ahí, en el suelo, está se ve una moneda! “Como pueden ver; debo buscarla bajo mi pie derecho”.
-El mago se agacha y coge la moneda que está en el suelo. Luego, de forma segura, se acerca hasta el espectador que se la había prestado y se la devuelve. El espectador inspecciona que la marca en la moneda sea, efectivamente, aquella que él supo realizar. Confirma que la moneda es la que él marco y, entonces, la audiencia estalla en aplausos hacia el mago.
Consejo:
Recomendamos a todos los estudiantes recién iniciados en la magia con monedas que se tomen algunos minutos (no necesitarán más) para entender como se realiza este truco. ¡Es sumamente sencillo!
Procedimiento:
Es evidente que se necesita tener otra moneda del mismo valor que aquella que se pide prestada (por eso hay que pedir una moneda de determinado valor y no una cualquiera). En un momento de distracción, mientas se entretiene a la audiencia con la historia, se procede a arrojar la moneda sobre el zapato. La moneda debe caer sobre el zapato para que, de esa manera, no haga ningún tipo de ruido (siendo esta la parte más complica del truco, hay que dominarla a la perfección). Luego, moviendo el pie, la moneda debe ir a para al suelo. Esa es, obviamente, la moneda que aparecerá bajo nuestro pie. Por último, en el momento que nos agachamos para recoger la moneda del suelo, debemos tener empalmada la moneda que nos prestó el espectador. Solo queda remplazar hábilmente una moneda por otra y listo; procedemos a devolver la moneda y a escuchar los aplausos.
Es un truco de complejidad intermedia que se basa, fundamentalmente, en la técnica y la historia del mago. No en vano hemos presentado esta ilusión de forma tan literaria. La idea es que la historia (que no tiene por qué ser igual a la nuestra) sirva de “mascara” a los procedimientos del truco en sí.
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