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La materia penetrable
-Requisitos y precauciones:
Si bien es cierto que el truco de magia con monedas que te presentaremos a continuación es sumamente fácil, en todos los casos, antes de lanzarse a su ejecución, habrá que dominar relativamente bien dos elementos fundamentales a toda la magia “close-up” (magia de cerca); a saber: manipulación y miss-direction.
Por manipulación entendemos la capacidad del mago para trabajar con la moneda en sus manos; manejarlas naturalmente, sin trabarse, si que nunca -¡jamás!- se le caigan, con velocidad y eficiencia. Para la realización de este truco será necesario, dentro de la totalidad de destrezas que la manipulación enumera, contar con la capacidad de realizar un empalme por lo menos aceptable. Es decir: el mago debe ser capaz de mostrar al espectador la palma de su mano completamente desnuda de todo objeto (en este caso la moneda) mientras que, en realidad, entre sus dedos y con el objeto apuntando hacia afuera, sostiene la moneda de forma segura. Se trata, entonces, de tener la moneda en la mano sin que el espectador se dé cuenta. Y será fundamental entender que sin esto, sin un empalme aceptable, no es conveniente para el aprendiz de ago lanzarse a la ejecución pública de este truco. Siempre se puede caer en la mala suerte de tener que enfrentar a un espectador desconfiado y ahí, por muy adversas que las circunstancias se pongan, el mago debe ser capaz de tener todo bajo control.
En segundo lugar, de manera no menos importante que lo anterior, el mago deberá ser capaz de tener “miss-directión”. Esto es: La atención del espectador deberá estar, en todo momento, bajo el estricto control del mago. La idea es que el espectador nunca pose su atención en los lugares peligrosos; allí donde el mago está realizando un empalme o cualquier otra destreza. Sin una buena capacidad para el “miss-direction” las capacidades de manipulación se verán siempre exigidas por demás: La idea es distraer, no importa como; se puede contar una historia, un chiste, fingir que hacemos una cosa mientras en realidad hacemos otra. Para esto no hay teoría, y es una de las principales herramientas que hacen a un buen mago.
Por último, antes de pasar a la sencilla exposición de las características del truco en sí, recomendamos al mago que aprenda a ejecutarlo que, así como ha de preocuparse por los aspectos técnicos, se preocupe por dotar a la ilusión de una presentación entretenida. Por muy bueno que sea un truco, lo fundamental es rodearlo con una historia y un procedimiento que permita maximizar la sorpresa. Nunca hay que dormirse en los laureles de la buena capacidad técnica. Cada mago deberá pensar cuáles son las capacidades con que cuenta para armar correctamente sus actos. Puede ser alguien que haga reír u otro que encienda la chispa del profundo misterio, puede ser un contador de historias o un maestro en el manejo de las expresiones corporales. Sea como sea, no importa; sin un buen acto no habrá nunca un buen truco.
-Efecto:
Alguien de la audiencia deberá transformarse en participante. El mago le solicita que extienda una mano con la palma hacia arriba y él mismo (el mago) procede a poner la suya justo arriba de la mano del participante, pero con la palma hacia abajo. Luego se coloca un a moneda arriba de la mano del mago y se anuncia a la audiencia que la moneda, traspasando de punta a punta la mano del mago, irá a parar a la palma de la mano del participante. Al fin y al cabo, la idea es cumplir eficientemente con lo anunciado.
-Materiales:
Se necesitará contar, primero, con dos monedas exactamente iguales y, segundo, con goma adhesiva de uso específico (o con cualquier adherente que no sea ni demasiado firme ni demasiado duro).
-Procedimiento:
Paso A: Cuando el mago coloca su propia mano sobre la palma desnuda del participante, procede a apoyar allí una de las dos monedas (que nunca pudo verse porque estaba perfectamente empalmada). Es fundamental controlar la atención del participante; este nunca debe sentir que estamos apoyando algo en su mano.
Paso B: Luego, con la otra mano libre, se procede a ubicar la moneda sobre la mano del mago y se anuncia el truco a la gente. Hecho todo esto, el mago vuelve a llevar la mano libre a tapar la moneda, fingiendo que está realizando el movimiento mágico que le permitirá cumplimentar con lo anunciado. Es aquí donde entra en juego el adhesivo, que convenientemente untado en alguna parte de la mano libre, cuando dicha mano libre sea retirada, se llevará consigo la moneda. Así, solo quedará la moneda que previamente el mago puso sobre la palma del participante.
Es, sin lugar a dudas, un truco muy sencillo pero, sin embrago, hermoso. Los aplausos y felicitaciones están garantizados.
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