La tele-transportación
El truco que presentamos a continuación sigue la línea de otros que hemos presentado antes, aunque en realidad, quizás, sea de una complejidad técnica un tanto mayor.
Se trata de un tipo de ilusión en la que el mago debe saber manipular dos monedas de modo tal de poder intercambiarlas sin que el público nunca llegue a darse cuenta. En el mundo de la magia con monedas, a diferencia de lo que ocurre con las cartas, el aspecto técnico del truco suele estar en la manipulación en sí; aquí no hay posibilidad de realizar trucos en los que intervengan la matemática o los símbolos. De modo que lo que estas ilusiones proponen es una presentación antes que un truco.
Efecto:
-El mago se aparece frente la audiencia sosteniendo en su mano izquierda una determinada cantidad de monedas. Las muestra al público en general y luego elige un espectador para que lo asista en la ejecución. Le da las monedas al espectador en cuestión para que este las pueda revisar y, así, confirme que en ellas no hay nada de sospechoso; son perfectamente sólidas y no tienen ningún tipo de “truco” en sí mismas.
-Se le pide al espectador que escoja una de esas monedas y que devuelva el resto al mago. Con la moneda de su elección en la mano, el espectador toma un marcador de tinta indeleble y realiza una cruz grande en la moneda. Terminada dicha acción, el mago indica al sujeto que le devuelva la moneda.
-Ahora bien: en vez de colocar esa moneda junto a las demás (en la mano izquierda) el mago sostiene la moneda con la derecha (mientras las de la mano izquierda siguen ahí, perfectamente visibles sobre la palma). Levanta la moneda marcada en el aire de forma que todo el mundo la vea con relativa claridad. Mientras hace esto pregunta al espectador que eligió y marcó la moneda: “¿Ha sido usted quien marcó y luego me dio la moneda que en estos momentos sostengo y exhibo con mi mano derecha?” Se espera la respuesta afirmativa del espectador y luego se prosigue: “Usted pudo ver que esta era una moneda común, sin particularidades especiales de ningún tipo.” El espectador vuelve a contestar. “Notó, asimismo, que de las demás monedas que ahora sostengo en mi mano izquierda ninguna estaba marcada con una cruz”. Última respuesta del espectador.
-El mago se lleva la moneda marcada al bolsillo y, guardándola ahí, procede a mostrar su mano derecha libre de toda moneda.
-Pregunta (no ya al espectador que lo ayudó, sino a toda la audiencia): “¿Dónde está la moneda marcada?”. “En el bolsillo derecho”, dice la gente. “Yo creo que no”, refuta el mago.
-Lleva la mano derecha hacia la izquierda (que todavía sostiene las demás monedas) y dándole la vuelta a una en particular pasa a dejar ver que esa moneda es, precisamente, la que el espectador había marcado.
-“¿Qué es, entonces, lo que tengo en mi bolsillo derecho?”, pregunta el mago. Deja todas las monedas sobre alguna mesa y pasa a retirar la moneda que tiene en su bolsillo. Para sorpresa de la audiencia es una moneda sin marcas.
Procedimiento:
El procedimiento de este truco es técnica de manipulación y teatralidad pura. Mientras el espectador realiza la cruz en la moneda, el mago debe cambiar una moneda común por otra que, asimismo, esté mercada con una cruz (por eso se le pide al espectador que la marca sea una cruz y no cualquiera de su elección). Como después de que el espectador devuelve la moneda ya no tiene la posibilidad de volver a revisar las monedas, no hay que temer que la audiencia note que la cruz no es exactamente la misma. Por lo que hace al truco del bolsillo derecho, es ridículamente sencillo: dentro de dicho bolsillo ya había una moneda común y esa, precisamente, la que sacamos y exhibimos triunfalmente al público.
Puede parecer que, siendo este un truco relativamente sencillo, la audiencia se dará cuenta, pero nosotros aseguramos que, si está bien hecho, no será así. Además de una manipulación impecable (que permita intercambiar las monedas), se necesita de la capacidad de teatralizar toda la situación. La sorpresa del público le impedirá pensar las cosas de manera clara. Bien ejecutada, es una ilusión de éxito garantizado.
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