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La numerología y su historia
En tanto y cuanto el tema referido al origen de la numerología está considerablemente relacionado a consideraciones de tipo filosófico – históricas, el presente texto solo pretende ser una sucinta introducción al tema. Como podrá apreciarse, son muchísimas las preguntas y reflexiones que a partir de este estudio vienen a formularse; nosotros solo abordaremos las más esenciales.
En un texto anterior nos dedicamos a tratar de explicar las diferencias entre la consideración matemática del número y, la otra, propia de nuestro campo de estudio, de la numerología. Ahora, para abordar apropiadamente el tema que nos ocupa, tendremos que hacer una nueva pregunta; pregunta importante tanto para las matemáticas como para la numerología, en tanto se refiere a la concepción primera del número: ¿que significa que el ser humano sea capaz de producir números? Abordemos una de las posibles respuestas.

El número (cualquiera que sea) es siempre un símbolo. De un modo o de otro, ya sea que se lo aborde desde la matemática o desde la numerología, la creación de números implicó -e implica- en la humanidad la capacidad de abstraer y razonar. La concepción de números es una de las capacidades humanas que mejor distinguen a los hombres de los animales. Trabajar con números implica la posibilidad de interrelacionar abstracciones. El número “1”, para las matemáticas por ejemplo, es “un” cualquier cosa… Un auto, una planta, una manzana… El número matemático está vacío de contenido. Como ya sabemos, desde la concepción de la numerología, los números sí están “llenos” de significado, pero sea como sea son, también, aunque desde una perspectiva diferente, símbolos.
Si pretendemos acercarnos al tema desde una perspectiva histórica, lo cierto es que tendremos que remontarnos tan atarás como tres milenios antes de Cristo. Ya en las muy avanzadas civilizaciones de la antigua región mesopotámica (ubicada entre los ríos Tigris y Eufrates) los eruditos se dedicaban a tratar de encontrar relaciones entre los números y los dioses. Una de las civilizaciones que más se destacó en este sentido fue Babilonia, que además de aplicar el poder de los números a los cálculos de todo tipo, comenzó a estudiar de qué manera se interrelacionaban los números con el cielo y, a partir de ello, con los dioses.
Otro de los pueblos que desarrolló un estudio profundo de los números fue la celebre civilización egipcia. Los egipcios fueron grandes matemáticos, y sabían utilizar los números para considerar ventajosamente cualquier tipo de proyecto material que se dispusieran realizar. Pero su entendimiento no quedó ahí; comenzaron a relacionar a muchos de sus dioses con determinado números y, más aún, con la capacidad misma de concebir dichos símbolos. De esta manera, lo que hasta esas épocas era considerado como algo “vacío” de significado, comenzó a entenderse como una esencia humana; estudiar los números era -y es- estudiar la concepción que la humanidad tiene de sí misma y de aquello que la rodea.

Luego, como no podía ser de otra manera, fue en la notable civilización griega (cuna definitiva del pensamiento occidental) donde occidente pasó a ver en los números mucho más que simples magnitudes. Este cambio se produjo de la mano de Pitágoras y su hermandad. Aunque suele recordarse a Pitágoras como un gran matemático (descubridor del célebre teorema que lleva su nombre) lo cierto es que él se consideraba a sí mismo como un filósofo. La diferencia -entre matemático y filósofo- es, aunque no lo parezca, fundamental. Radica en el hecho de que Pitágoras concebía a los números como “el lenguaje de los dioses”. Según él y sus seguidores, nada de cuanto existía o pudiera existir sería ajeno a considerarse bajo la forma numérica. Así, los pitagóricos vinculaban ciertos números con la creencia en el alma y las esencias de cada una de las cosas que existían.
Aunque hemos rastreado los orígenes de la numerología desde el lado de la historia occidental, lo cierto es que las corrientes de pensamiento chino (entre otras) supieron, asimismo, encontrar significados en las magnitudes numéricas.
Nuestra ciencia está presente en la gran mayoría de las ciencias ocultas, cuya intención es encontrar significado allí donde la ciencia positiva dice que no hay tal cosa. El Tarot y la Astrología, el milenario Kabala y el I ching; todos guardan estrecha relación con la numerología.
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