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Cómo los números representan el poder personal
Abordar el amplio tema de los números y el poder personal es tratar, ni más ni menos, con todo lo que ello significa, de representar mediante los números los distintos elementos que ordenan la existencia. La idea es muy similar, en esencia, a lo que hemos estado exponiendo en artículos previos; se trata de aprender a conocer las distintas “potencias” que actúan en nuestra vida.
Como expusimos, brevemente, al hablar de la historia de la numerología, esta capacidad de poner números a las potencias esenciales nos viene de la mano de la tradición griega y, más precisamente, del genial filósofo Pitágoras. Él entendía que todo cuanto existe puede representarse con un número, de modo que estudiar los números es, en realidad, estudiar la existencia misma. Por eso Pitágoras se reconocía a sí mismo como un filósofo antes que como un matemático; a él no le interesaban los números en tanto abstracciones vacías, sino que los veía como “llenos” de realidades y experiencias determinadas. Por ejemplo el número “4”, que representa de forma perfecta los cuatro puntos cardinales y, con ello, la dimensión espacial en que todos los seres coexistimos; o el “2”, que habla de la primera dicotomía.
Si somos capaces de entender cómo es que todas estas potencias definen nuestras acciones, ya sea a partir de la numerología o de otras disciplinas, lo cierto es que ganamos mucho en seguridad. Cada vez que nosotros tomamos una decisión, cada una de las ideas que concebimos para relacionarnos con la realidad (porque la realidad no es una idea), cada una de las sensaciones que afectan nuestra conciencia, todo está siempre influido por estas potencias que es necesario aprender a dilucidar. La idea es que el conocimiento nos traiga la libertad; porque nosotros creemos que solo el profundo conocimiento significa libertad y, entonces, felicidad.
Ahora bien, en pos de todo lo dicho la numerología cuenta con una herramienta muy poderosa que permite a las personas encontrar un número que les sirva de guía en este influenciado camino de la vida. El número del poder personal es aquél que surge de la combinación de su fecha de nacimiento y el número de su nombre.
Al combinar estas dos herramientas de comprensión, se está procediendo a unir dos de los conceptos más poderosos de nuestra ciencia. Como ya lo dijimos en momento oportuno; mientras el número de la fecha en que nacimos está estrictamente vinculado con nuestro porvenir, aquél que representa el nombre habla de nuestras características. Al unirlos ponemos en contacto la totalidad de nuestra capacidades, y con ello despertamos nuestra conciencia a un nivel de conocimiento superior.
El número del poder personal suele tener radical importancia cuando una persona supera los treinta años de vida. Esto se debe al hecho de que durante los primeros treinta años la conciencia individual no está totalmente desligada de las influencias exteriores. Recién a esa edad es cuando realmente empezamos a definir la verdadera dirección de nuestro destino.
Y siendo que solo podemos hacer a partir de las herramientas que tenemos, lo cierto es que la ignorancia es el peor de todos los errores. No importa cual sea la disciplina o actividad a que una persona se dedique, lo importante es que con ella pueda llegar a sentirse en paz consigo misma, merced de pasar a concebir la vida como una sucesión sin sentido de causas efectos; como si fuera una “rueda de la fortuna” que gira guiada por vaya uno a saber qué determinantes en las que uno no participa. Si queremos vivir una vida plena y feliz -o por lo menos intentarlo- debemos arriesgarnos en el camino del conocimiento.
La numerología, cuando habla del poder personal, quiere recordar a las personas que la mayor responsabilidad en la propia vida la tiene -¡siempre!- uno. De nada sirve ir por ahí enojándose con las circunstancias exteriores y pensando que si tuviéramos más suerte seríamos más felices. Según nuestra concepción, la suerte tiene muy poca influencia en la realidad de nuestra vida, y aunque siempre exciten excepciones, de nada sirve agarrarse de ellas para justificar la propia incapacidad de ser feliz.
Tómense los números como herramientas de reflexión. No se trata de ir por la vida buscando como locos en qué cosa está ese número de nuestro poder personal; los símbolos están a nuestro servicio y nunca al revés. Llevando las herramientas de la numerología en nuestra conciencia, solo se trata de relajarse y aprender a hacerlas actuar desde la interrelación del intelecto y la intuición. Uno de los errores más caros que comete la sociedad occidental es creer que para vivir hay que tener en claro qué es la vida. Esa es una trampa peligrosa porque no tiene solución; nadie puede saber, en profundidad, qué es la vida. Conocer no significa llegar a tener reflexiones intelectuales abstractas, sino poder entregarnos al devenir de la existencia. Eso es lo que pretende el número del poder personal; nada menos, y nada más.
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