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El Emperador

El arcano mayor El emperador viene a representar la contraparte masculina de todo aquello que hemos puntualizado al hacer referencia a la emperatriz. Así como ella era aquél arcano mayor referido a lo femenino y lo maternal, así El emperador hará una clara y paradigmática referencia a todo cuanto venga a relacionarse con lo estrictamente masculino y paternal.

Ya lo dijimos antes -cuando hablamos de La emperatriz-; todo cuanto existe se manifiesta en tanto una tensión de opuestos. Así es que el arcano mayor que ahora nos ocupa viene a representar características opuestas y complementarias a aquellas que analizamos en su contraparte femenina.

Pero queremos hacer hincapié, sobretodo, en esa hermosa palabra: “complementario” (refiriéndonos a lo complementario entre lo masculino y lo femenino). En el tarot, como en la vida, las tendencias machistas y feministas vienen a ser movimientos de disgregación que terminan por privar a la carta (o a la realidad) de su verdadero significado. No se trata de una guerra entre La emperatriz y El emperador, si bien es cierto que hacen referencia a particularidades, a veces, antagónicas; es más bien la idea de un complemento. Una cosa no puede existir sin la otra y, entonces, una carta no tendría sentido sin la otra.

Así como lo femenino representa paradigmáticamente la fertilidad y el conocimiento intuitivo, así lo masculino vendrá a ser representación de severidad y conocimiento racional.

el emperadorLa severidad de El emperador es, en realidad, entonces, la severidad del padre. Es cierto que en los tiempos presentes los roles del padre y de la madre pueden verse claramente intercambiados al momento de afrontar la crianza de un niño (y no entraremos en las infinitas controversias que este cambio implica). Pero si se lo considera a un nivel puramente teórico, todos sabemos, perfectamente, que es el padre aquél que, mediante su mayor fuerza, porte y poder de voz, es capas de imponer más efectivamente un límite al niño; es aquél quien puede amenazar con un castigo si el hijo no se comporta como es debido, o sea, si no hace lo que el padre le dice que haga.

En las religiones monoteístas más difundidas en el mundo, se tiene, asimismo, una visión claramente masculina y paternal de Dios. Se habla así -sobretodo en la tradición judeocristiana- de un “Dios padre”. Viene a ser un Dios todopoderoso, cuyas reglas, en ningún momento, bajo ninguna circunstancia, hay que desobedecer. Se tiene la pretérita idea de que si “no hacemos lo que Dios manda” se nos castigará. Ésta, en el fondo, es la misma severidad a que hicimos referencia antes, salvo que esta vez, en cambio de hablar de un padre humano, hablamos de un padre que -como se dice- está en los cielos.

Ahora bien: si El emperador (a modo de padre) viene a ser capaz de imponerse severamente a nuestros deseos de disidencia, es porque lleva consigo los recursos coercitivos que nos permitan castigarnos cuando decidamos desobedecer. Éste, el recurso coercitivo por excelencia, es, a la vez, una de las características fundamentales de la esencia masculina y, por lo tanto, del emperador: la fuerza bruta.

carta el emperdorLa fuerza de la mujer es una especie de conjuro, cuya intensidad está en la belleza sensorial, que se impone de manera indirecta (nunca brutal) en el alma de las personas. Por el contrario, la fuerza bruta, que es patrimonio de lo masculino, resigna las sofisticaciones del poder femenino para venir a golpear directamente aquello en que se enfoca. Es esta una forma de poder muchísimo más rudimentaria que la femenina, pero es también, a la vez, la primera y más violenta de todas las formas de poder.

Así como la expresión del poder femenino viene a estar representado en el suave y redondeado cuerpo de la mujer, en la plasticidad y flexibilidad de sus músculos; así el poder masculino queda expresado en la constitución de un sólido cuerpo varonil, de músculos remarcados y prominentes, verdadera maquina de guerra que sabrá imponer su voluntad a la fuerza.

Pero no todo en el espíritu masculino es, sin embargo, brutalidad desmedida. La forma de conocimiento masculina -claramente diferenciable de la intuición femenina- viene a ser todo aquello que está relacionado con la razón y el entendimiento lógico.

           

tarot emperadorEn épocas del iluminismo (hablamos del siglo XVIII) muchas de las cosas que antes (en tiempos medievales) se explicaban apelando a la “voluntad de Dios”, pasaron a explicarse a partir del poder de la razón humana. Es el “pienso luego existo” del filósofo francés Rene Descartes. Y así, el raciocinio humano, vino a ocupar, él, el mismo el lugar que antes ocupaba Dios; un Dios diferente, sin ningún lugar a dudas, pero también claramente masculino.

Mientras lo femenino se relaciona directamente con la belleza en tanto los sentidos, El emperador viene a representar la belleza del poder de calculo; esa capacidad que tenemos todas las personas, hombres y mujeres por igual (porque le esencia masculina y femenina está, obviamente, en todos los seres humanos), de desarticular un problema en pequeñas partes para entender mejor su esencia; esa capacidad de transformar los distintos elementos apreciables en una interrelación de variables que vienen a transformarse en un sistema.

La aparición constante de este arcano puede estar haciendo referencia a la importancia de tratar de encontrar una solución más pensada a nuestros problemas. Al contrario que La emperatriz, y complementariamente, nos llama a la reflexión pensada y lógica de las cosas.

 
 

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