Espadas
Para hacer un comentario al respecto del palo “espadas” de los arcanos menores, comenzaremos el artículo haciendo, antes que nada, la misma aclaración que supimos hacer al comienzo de las escritos anteriores; decimos: esto no es más que una guía a modo de sugerencia superficial.
Entendido ya esto, procederemos, asimismo, como supimos hacerlo antes; analizaremos una por una las catorce cartas que conforman este palo.
El as de espadas es un arcano fuertemente relacionado con, por un lado, primero, la fuerza del poder de voluntad, luego, segundo, con la idea de la razón. Es una carta que nos alienta a llevar acabo aquellos que más deseamos, pero para ello, nos aconseja disciplina y coherencia. Sea lo que sea que uno esté pensando en empezar, lo primero de todo será, antes que el pensamiento y la planificación misma, estas dispuesta a tener una dedicación completa y esmerada. En el mazo Rider podemos ver un espada que aparece, a modo de regalo, en el cielo; la espada representa la herramienta, seremos nosotros quienes tengamos que aprender a usarla bien.
El número dos de este palo hace una clarísima alusión, precisamente, a lo que ha de ha ocurrir a aquellos que no sepan “jugársela” de manera valiente y disciplinada. En el mazo Rider vemos a un joven sentado y con los dos ojos vendados En sus manos tiene dos espadas, pero él acaso la ignora. Sea como fuere el arcano nos sugiere una actitud de negación hacia nuestras propias capacidades; nos creemos más débiles de lo que en realidad somos. “Ahí están las espadas”, puede decirnos, muchas veces, esta carta, “¿por qué no usarlas?”.
Tres: Esta es una de las cartas más explicitas que hemos de encontrar a lo largo de todo el mazo Rider. La gráfica es tan poderosa y clara, que hasta parece un abuso tratar de decir algo al respecto. Es un arcano que habla de “corazones rotos”; tristeza por desengaño, abandono, etc.
El arcano número cuatro se refiere a la necesidad de saber retirarse para meditar y medir las fuerzas de que se dispone. Todo camino, sobre todo cuando es largo y difícil, como el camino de la sabiduría, ha de requerir momento de descanso y profunda contemplación. El caminante debe encontrarse nuevamente consigo mismo; en ningún momento debe olvidar definitivamente quien es.
La quinta carta de este palo simboliza, entre otras posibles interpretaciones, la perdida en tanto la humillación. En el mazo de Waite (es otra forma de referirse al mazo Rider; Waite fue quien lo diseño y Rider fue quien lo editó) vemos a un hombre que es abandonado por sus compañeros en un lugar solitario. Esta carta suele aparecer cuando el consultante tiene la sensación de haber perjudicado a alguien; es una carta muy relacionada al sentimiento de culpabilidad.
La sexta de la las cartas del palo “espadas” está fuertemente vinculada con la idea de librarse al destino. Un hombre, remando de pie en un bote que transporta a otras dos personas, se lanza a la aventura de aquello que las aguas le quieran deparar. Las dos personas sentadas confían plenamente en el remero. No todo en la visa puede estar perfectamente calculado; hay que aprender a lanzarse sin miedos.
Siete: Hace referencia a viejos conflictos con uno mismo. Es una carta muy relacionada con el peso que la sociedad puede llegar a ejercer para con aquellos que buscan la individualidad y la libertad. En la vida no se puede, siempre, quedar bien con todo el mundo; además, como dice el famoso dicho: “quien mucho abarca poco apreta”; será mejor renunciar a algunas actitudes para solo tratar de quedarnos con aquellas que realmente nos benefician.
Ocho: Es una tristísima carta de desesperanza y sentimiento de que a uno le faltan las fuerzas para ser uno mismo. No suele referirse a circunstancias externas, a injusticias de el mundo para con nosotros; está vinculada, más bien, con la idea que, a veces, nosotros tenemos de nosotros mismos. Muchos de los problemas que afrontamos en esta vida se deben a un exceso de miedos.
La gráfica Rider del arcano de espadas numero nueve es, sin lugar a dudas, junto con la número tres, una de las más calaras de todo el mazo. Representa la permanente acometida de pesadillas y premoniciones de sufrimiento y miseria. Está muy relacionada con la incapacidad de tener fe y confianza.
El número diez hace alusión al fin definitivo de la lucha. Es una carta particularmente triste y desoladora. El consultante siente que ya no tiene ninguna fuerza para continuar; se siente completamente abatido.
La sota : Es el famoso “no vale la pena preocuparse”. Es un arcano muy vinculado con la idea de irresponsabilidad y falta de compromiso serio. Verdad es que uno no puede ir por ahí pensando que todo ha de ser terrible, pero tampoco se puede tener una actitud a lo “¿qué me importa?” y dejar que las cosas se resuelvan por sí misma todo el tiempo.
Caballo de espadas: hace una fuerte alusión a aquél que está fanatizado por una idea, tanto así, que está dispuesto a matar o morir por ella. En la vida este tipo de actitudes extremas suele verse, las más de las veces, coronadas por el más rotundo y doloroso de los fracasos.
La reina: Es la maternidad que piensa que la mejor forma de educar a los hijos es llevarlos por una visa estricta y siempre disciplinada. Suele ayudar a mucho a aquellos que están perdidos en la falta de compromiso y la absoluta incapacidad de hacer algo, pero es muy difícil llegar a ser verdaderamente libre bajo su fanática tutela. A la larga, habrá que saber romper con ella.
El rey: Hace una clarísima alusión a las capacidades de la violencia y la coerción. Es una carta de doble filo, cuya interpretación ha de ser, siempre, tomada con muchísimo cuidado. La violencia ha de transformase, en la medida de lo posible, en capacidad de fusión y creación.
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