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La rueda de la fortuna

Si tenemos que explicarlo de modo sencillo y resumido, diremos que el arcano mayor La rueda de la fortuna viene a representar, en cierto modo (como paradigma central de todo aquello que representa) el misterio que existe en todas y cada una de las cosas.

Es una de esas cartas que suele aparecer, oportunamente, cuando estamos haciendo una tirada para alguien que, en verdad, en el fondo, no cree realmente en el tarot.

Ya los sabemos (y si no lo sabemos es ya la hora de saberlo); existe mucha -muchísima- gente que no  quiere creer en el tarot. Ahora bien; esa gente puede esgrimir, a veces, si es gente culta y sensata, excelentes motivos para justificar su negación a creer en las cartas. Hablamos de gente que prefiere apelar, las más de las veces (por solo dar el ejemplo de aquellas personas que más comúnmente se muestran reacias a creer en las cartas), para buscar una explicación al inobjetable hecho de existir, a las inmensas bondades que siempre significa toda buena explicación científica. Y nosotros no podemos negarlo: reconocemos que el tarot -por lo menos por ahora- no puede ser reconocido como ciencia. Así, los defensores más extremos de una postura ciento por ciento cientificista, siempre considerarán al tarot como su enemigo; esto se debe al hecho de que el tarot reivindica cierto tipo -sumamente controversial- de vinculo conectivo entre el ser y la existencia; conexión que, hasta ahora, nunca ha sido susceptible de recibir una explicación científica. Hablamos, en realidad, para decirlo de forma clara y amena, del hecho de que cuando una determinada persona hace, para con las cartas, tal o cual consulta, vemos aparecer determinada carta, y entonces, nosotros, los que sí creemos en el tarot, interpretamos la carta para intentar dar una buena respuesta a la consulta efectuada. rueda fortuna O sea, más claro todavía: “¿por qué pensar que si hago una pregunta referida a cierto problema que tengo, y me sale el arcano mayor -por ejemplo- La muerte, esa es la carta que, efectivamente, tiene algo que decir al respecto de mi mal?”. Esta es una de las más típicas preguntas que esgrimen aquellos que no creen en el tarot, pregunta que, de hecho, siempre suele continuar así: “¿por qué en vez de salir La muerte no salió, por ejemplo, El mago; o en vez de El mago La papisa; o en vez de La papisa El carro…?” Luego concluyen: “No: no existe explicación científica que venga a justificar la aparición de una carta en detrimento de la aparición de otra” Y nosotros nos vemos obligados a repetir, una vez más, lo que ya habíamos sabido reconocer antes: por supuesto que no hay explicación científica; y no la hay, precisamente, porque el tarot no puede ser considerado como ciencia.

naipe ruedaPero sea como fuere, por mucho que la científica sea, efectivamente, la mejor respuesta posible a cualquier tipo de pregunta, nadie puede negar -incluido el más fanático de sus partidarios- que la ciencia no tiene absolutamente nada que decir al respecto de la vida. Tiene, sí, mucho que decir al respecto de los fenómenos que la vida conlleva (fenómenos físicos y químicos, biológicos, otros psicológicos y sociológicos), pero nada que decir al respecto de la vida en sí. ¿Y que haremos, entonces, mientras la ciencia sigue esforzándose por encontrar una respuesta científica a la vida?; ¿tendremos que creer que la vida no existe porque la ciencia no tiene nada que decir al respecto de ella? ¿Y qué diremos del miedo?; tampoco existe para él una definición científica unánime. ¿Qué hacer, sobre todo, con el amor?

Ahí estará, entonces, siempre que aparezca, La rueda de la fortuna; para recordarnos que, en el fondo, ignoramos más de lo que sabemos. Es una carta de claro mensaje contra las actitudes arrogantes de aquellos que tienden a creerse más de lo que realmente son.

carta de tarotEl tarot no debe ser nunca considerado más allá de lo que verdaderamente es: una humilde -en el sentido de justa y no arrogante- búsqueda interior; un intento de acercamiento, sincero y valiente, hacia las verdades que existen en nuestra conciencia. El único misterio que las cartas de tarot pueden aspirar a revelar es, en verdad, nuestro propio misterio. Es una terrible pena que los malos -¡y verdaderos estafadores!- tiradores de cartas hayan engatusado durante muchos años a la gente, haciéndola creer (por motivos de puro interés económico) que las cartas están vinculadas con espíritus elevados y misterios universales. No nos referimos al hecho de que cobren por brindar sus servicios; nos referimos al hecho de decir que son capaces de dar algo que, en realidad, jamás podrían dar.

Vamos a decirlos de vuelta, pero aún mejor: La rueda de la fortuna tiene, como principal significado, un claro mensaje de humildad y sinceridad. No busca desalentarnos en el recorrido de nuestro camino hacia la sabiduría, todo lo contrario, nos enseña -un poco como Sócrates- que no existe peor ignorancia que aquella que cree saberlo todo. “Los hombres arruinaban todo lo que sabían con todo lo que creían saber”, decía el maestro de Platón (o sea: Sócrates); La rueda de la fortuna puede hacerse, perfectamente, eco de esa bellísima frase.

 
 

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