maguiaguia

> MagiaGuia > Tarot > Consulta de tarot

 
 

Consulta sobre:

Amor

Dinero

Felicidad

 
 
 
 

Consejos para una consulta de tarot

Con el presente artículo nos disponemos a abordar el interesante tema de las consultas de Tarot. Acaso nuestros lectores piensen que se trata de un tema menor; uno se sienta frente a las cartas y pregunta aquello que lo acongoja, simplemente y nada más. Lamentamos informar que la cosa no es tan sencilla como parece.

En primer lugar, vale la pena decir que hay mucha gente que -directamente- ignora que siempre es recomendable consultar los arcanos teniendo algo que preguntar. Cierto es que se pueden hacer tiradas en las que no haya pregunta, pero no es lo más recomendable.

Uno de los aspectos más sabios de esta disciplina es que su utilidad depende en gran medida de lo que el consultante pregunte: Si se hacen preguntas sin sentido, las cartas responderán pavadas sin sentido. Cuando uno se dispone a relacionarse con las cartas, siempre es necesario que primero haya hecho un esfuerzo de relación consigo mismo (cosa que las cartas no pueden hacer por uno). Luego de dicha indagación en la propia conciencia existe, aún, la posibilidad de terminar preguntando algo poco claro, pero en ese caso -y precisamente por el esfuerzo- las cartas nos guiarán hacia una pregunta más clara. Hay que entender que -nosotros creemos en esto- los arcanos se dan cuenta de quién se está tomando las cosas en serio y quien no; quién pregunta por preguntar y quién lo hace porque verdaderamente confía en el Tarot. La experiencia demuestra que la gran mayoría de la gente se acerca a esta disciplina no porque pretenda encontrar en ella un lugar de reflexión (y la reflexión sincera siempre implica un esfuerzo y un dolor) sino, todo lo contrario, escapando a las dificultades de la vida y buscando soluciones falsamente mágicas. Dicho en pocas palabras: la mayoría de los consultantes, en vez de preguntar en pos de superar sus temores, esconde los temores detrás de preguntas espurias.consulta tarot


Lo primero, entonces, en pos de una buena sesión, es detenerse un poco a tratar de identificar cuáles son los males que aquejan nuestra alma. Se tiene que ir todo lo hondo que uno pueda; cuanto más profunda sea la pregunta más profunda y útil serpa la respuesta.

Se verá que esto que aconsejamos no es un ejercicio para cobardes. Adentrarse en los propios sufrimientos implica el coraje necesario para animarse a sufrirlos y dejar de escapar. Un ejemplo de lo que decimos se demuestra en la dificultad que la gente suele tener al momento de poner su pregunta en palabras claras y concretas. Se acercan a las cartas con ciertas “sensaciones” y cuando se les pide que pongan esas sensaciones en palabras se asustan y no saben qué decir. El Tarot (y otras muchas disciplinas: psicoanálisis, Kabala, terapia musical, I-ching… etc.) puede ayudarnos a superar nuestros miedos, pero el primer paso siempre tiene que darlo uno.

arcanosLo que pasa es que muchos años de interesados malentendidos han generado confusión generalizada. Consultar el Tarot no significa tratar de adivinar el futuro; la idea es poder conocerse mejor a sí mismo y, solo a partir de ello, ser capaz de hacer un futuro más feliz. Nosotros no creemos que el futuro se pueda predecir, porque no creemos que el devenir esté ya hecho. Cada persona hace su futuro con las herramientas que tiene en el presente; lo que va a venir es resultado de lo que se está haciendo ahora. Cuanto mejor sepamos quienes somos mejor futuro podemos tener y más felices seremos.

De modo que quien se acerque a consultar el Tarot en pos de encontrar respuestas fáciles, puede ahorrar su tiempo y dedicarse a otra cosa. Para consultar hay que consultar bien; eso es: enteramente compenetrado con aquello que se quiere saber y dispuesto a reflexionar la respuesta. Lo que hacemos o dejamos de hacer es siempre nuestro gran patrimonio (lo que se llama el libre albedrío).
cartas cruz

Otro aspecto a tener en cuenta es que -según nuestra línea de pensamiento- la consulta de los arcanos no sirve para analizar variables ajenas a la conciencia del consultante. Si, por ejemplo, el señor Pepe viene y pregunta: “¿Qué caballo va a ganar la carrera del domingo?”, lo cierto es que nosotros no tenemos la respuesta. ¿Cómo podríamos tenerla? Esta disciplina sirve para indagar en las formas en que uno concibe la propia vida y, a partir de ello, mejorar la propia relación con los demás y consigo mismo, no para ganar dinero en las apuestas. Como por ejemplo la famosa pregunta: “¿Me engaña mi mujer?” Eso tampoco podemos saberlo (tendrá que preguntárselo a ella o contratar un detective privado); en lo único que podemos indagar es en la relación que el consultante tiene con la pareja (o en la relación que cree que tiene), nada más.

Lo decimos de vuelta: no se trata de adivinar el futuro, sino de llegar a conocerse mejor para que, así, podamos construir un porvenir feliz.

 
 
Google
 

Magiaguia.com ~ todo el contenido de este sitio se halla debidamente registrado
Prohibida su copia total o parcial sin el consentimiento de su autor | contacto